El cambio en la cultura empresarial ha llegado ¿Y tú, ya has cambiado?

 

¿Y qué ha cambiado? La forma de liderar, de relacionarse con el equipo y de relacionarse con los clientes, casi nada.

Los cambios proceden de nuestros hábitos de compra y toma de decisiones y nosotros como consumidores creamos e innovamos las nuevas reglas.

Todos conocéis las fórmulas del éxito de empresas punteras, sin embargo dar el paso hacia ella es más complejo que todo aquello que puede leerse en un artículo, la receta no se encuentra al alcance de todos.

Aunque hay profesionales que ya se ocupan de gestionar el cambio de cultura empresarial, hay una parte que puede ir desarrollándose poco a poco y que es para ayer.

Ya sabéis que mi misión laboral, profesional y personal es colaborar al emprendimiento (la razón por la que soy activa en Emprean) y que todos los proyectos por muy pequeños que sean, puedan avanzar hacia el futuro. Nada es más triste que ver proyectos, comercios y pequeñas empresas hundirse por no saber y conocer la forma de ser competitivos.

Hablemos de cambio de cultura digital, la única forma de pensar en el futuro en un tiempo menor del que sospechamos.

Decisión y comportamiento de compra

Comencemos por recientes estudios sobre decisión y comportamiento de compra de los consumidores. La tendencia de hace tan solo unos años sobre la fiabilidad y confianza en la publicidad convencional se afianza. Más de un 70% de los consumidores prefieren tomar como referencias las opiniones de otros usuarios.

Veamos un ejemplo: Amazon lo tiene claro y los que compramos allí productos también. Cualquier bien que contenga al pie de página comentarios negativos nos hará abandonar el proceso de compra de ese producto y buscar un sustituto que si contenga buenas referencias. Solo los más valientes compran un producto sin opiniones.

Además las opiniones buenas o malas pueden surgir de cualquier observación. Aquello que puede ser fundamental para el fabricante, puede no serlo para su cliente y viceversa. Es por ello que hay que escuchar y conocer su opinión.

Si no existe un seguimiento de estas opiniones, es imposible conocer el nivel de satisfacción y por tanto corregir posibles defectos o mejorar el producto. Un cliente hablará en las redes sociales si se encuentra insatisfecho y si la marca no está allí para escucharlo, pensará que no existe y las malas recomendaciones seguirán existiendo.

 

Conocimiento de la marca, producto o servicio

A menos que seas una multinacional o gran empresa y lances una nueva marca aprovechando toda la estructura empresarial, el lanzamiento puede parecer misión imposible.

Hay infinidad de métodos publicitarios y estrategias de marketing que puedes emplear invirtiendo más o menos presupuesto, sin embargo el coste no garantizará que las campañas o acciones sean efectivas a medio o largo plazo, incluso puede condicionar la visibilidad de la marca a una inversión considerable en estas acciones.

Antes de realizar cualquier inversión y si deseamos que sea productiva y que potencie cualquier movimiento multiplicando su efectividad con los mínimos costes es aconsejable realizar algunos cambios, no necesariamente de una vez, pero si debe ser un objetivo real a medio plazo.

Comencemos por “el jefe”, en este caso del que trataré se refiere al dueño de la empresa. Un líder 3.0 debe:

 

Ser Digital: Estar presente en las redes sociales cuidando su reputación, expresando su conocimiento del producto y servicio, generando confianza y transparencia permanentemente. Visto así parece agotador, sin embargo opino que aquello que motiva a un emprendedor versus empresario puede motivar del mismo modo a su equipo para dar lo mejor de sí.

Transmitir entusiasmo al equipo: El entusiasmo se contagia, las emociones positivas también, y tener un entorno social compartido positivo solo puede aportar beneficios.

¿Crees que tu proyecto es positivo? ¿Realmente presta un servicio que colabora a mejorar la vida de tus clientes? ¡A qué esperas para transmitirlo!

 

Y aquí es donde entra el equipo como embajador y prescriptor de la marca. El líder enamorado de su proyecto contagia el entusiasmo a su equipo (término más adecuado que empleado) y éste a su vez a todo su entorno. Hablamos del primer grado de confianza, los contactos cercanos y mejores fans de tu marca.

 

  • Solo un 33% de los compradores confía en la marca.

 

  • Un 90% confía en las recomendaciones de productos o servicios.

 

  • Los mensajes emitidos por las marcas tienen un alcance superior al 500% cuando es compartido por los integrantes del equipo o empleados frente a los divulgados por canales corporativos exclusivamente.

 

  • Los mensajes de marca se comparten 25 veces más cuando son distribuidos por el equipo.

 

  • El 98% de los empleados posee al menos una red social y el 50% ya están compartiendo los contenidos de su empresa.

Fuente: Forbes

 

Un equipo que trabaja en la cultura Digital y ha participado de la Transformación Digital es el principal embajador de la marca y debe:

 

  • Sentirse integrado en la cultura corporativa, creer y vivir su misión.

 

  • Sentirse realizado y que su puesto cubra las expectativas profesionales presentes y futuras.

 

  • Amar desde luego su trabajo y todo el proceso desde el inicio hasta el final.

 

  • Sentir orgullo de pertenecer y ser parte de la marca.

 

  • Poder de comunicación e implicación en el proyecto.

 

  • Colaborar interna y externamente a dar a conocer su trabajo y de sus compañeros de equipo.

 

  • Trabajar su marca personal.

Un consumidor actual, pasado o futuro de tu marca se impregna del entusiasmo, del valor que la marca aporta, empatiza y te recuerda. Puede ser que hoy no te necesite, puede conocer alguien que sí y del mismo modo recomendará aquella marca que mejor recuerdo y experiencia proporcione, aunque solo sea imaginarlo por el momento.

Has soñado ir a París, a Nueva York, a una playa con arenas blancas y sus palmeras. Has sentido la experiencia antes de vivirla y aunque no vueles hacia aquellos lugares siempre serán objetos de deseo. Nos han trasmitido la experiencia. ¿Parece imposible comparar un viaje con un servicio o producto? No lo es.

Adquirimos experiencias en cada decisión de compra que realizamos y en cómo lo contamos después a los demás. Y tu marca puede estar entre ellas. Solo hay que comenzar el proceso hacia el cambio.